Por Iván Orozco
EAST RUTHERFORD, New Jersey -El entrenador de EE.UU. Bob Bradley se detuvo para saludar a dos altos funcionarios de la Federación Mexicana mientras trataba de llegar a su asiento en el avión.
Bradley no dudó un segundo para saludar y estrechar las manos del presidente de la Federación mexicana Justino Compeán y del director de equipos nacionales Néstor De La Torre.
Esos fueron los únicos gestos de reconocimiento intercambiados entre los archirrivales dentro del avión rentado que voló de Chicago a Nueva York llevando a las selecciones nacionales de México y Estados Unidos.
México abordó el avión primero. Después lo hicieron los estadounidenses. Caminaron sin incidentes a sus asientos en la parte posterior del avión.
Tal vez el defensor de Estados Unidos Jimmy Conrad se alegró de que no hubiera enfrentamientos.
Conrad había hecho ciertos comentarios ligeros conversando por su Twitter la mañana del viernes, antes del vuelo que llevó a las dos selecciones a la final de la Copa Oro del domingo.
"Al parecer, estamos compartiendo el avión con la selección mexicana," dijo. "Espero que el entrenador de México no me patee cuando pase por su lado en el pasillo."
La observación era una referencia sarcástica al entrenador de México Javier Aguirre, quien le dio una patada a Ricardo Phillips de Panamá durante un partido de la primera ronda, interrumpiendo violentamente el juego entre los dos equipos por 10 minutos.
Aguirre no pateó a nadie. Tomó un asiento al lado del pasillo.
El viernes por la tarde el comentario ya no se encontraba en el sitio social de la red.
Pero el mensaje había sido enviado.
Los medios de comunicación mexicanos se aseguraron de hacer conocer a todos en México el tenor del mensaje diciendo que a los estadounidenses no les gustaba volar con sus rivales.
United States forward Brian Ching cleared things up Saturday. El delantero de Estados Unidos Brian Ching aclaró las cosas el sábado.
"Es una situación a la que no estamos acostumbrados," dijo Ching." Creo que ambos equipos se sorprendieron por el hecho de que pronto iban a estar jugando unos contra los otros en un juego grande. No hubo nada de malo en viajar juntos por avión. Es una cuestión que probablemente fue llevada fuera de proporción debido a la rivalidad que tiene este juego"
Ching está familiarizado con el Tweeting. Fue multado con $500 por la Liga Mayor de Fútbol (MLS) por llamar a un árbitro "tramposo" a principios del presente mes.
El efecto del comentario de Conrad podría ser considerado como otro ejemplo de que la rivalidad entre los gigantes de CONCACAF sigue viva. Sobrevive aún cuando ambos escuadrones tienen la mayor parte de sus listas compuesta de jóvenes, que en su mayoría nunca han jugado unos contra otros.
No hay un Cuauhtemoc Blanco ni un Landon Donovan. Tanto Alexi Lalas como Luis Hernández están ambos jubilados.
No se verá a Rafa Márquez tirarle un codazo al mediocampista estadounidense Cobi Jones.
"Es el partido que todos querían ver en la final," dijo el mediocampista y capitán de México Gerardo Torrado.
La Final del domingo en el estadio Giants de la zona suburbana de Nueva York, marcará el 56º encuentro entre ambos equipos. También es una revancha de la final de 2007 ganada 2-1 por Estados Unidos con el gol espectacular de Benny Feilhaber
México lidera la serie de todos los tiempos 29-11-15 desde 1934. Pero últimamente los estadounidenses han dominado la serie.
Estados Unidos no ha perdido ante México en 11 encuentros, ganando nueve, y ha sobrepasado 19-3 al Tri en los últimos 10 años, jugando en suelo estadounidense.
Ambos equipos se han enfrentado en cuatro finales de la Copa Oro y han ganado dos veces cada uno.
La escuadra de Bradley está buscando ganar el Campeonato de la Copa Oro por tercera vez consecutiva.
México no ha ganado el torneo desde 2003.
"Lo he dicho todo el tiempo en este torneo, nuestro objetivo es traer la Copa Oro a México," dijo Aguirre. Se nos ha ido lejos por mucho tiempo."
El año 2002 puede parecer un largo tiempo atrás, pero no para Aguirre.
Fue durante su primer turno como entrenador de México que Estados Unidos enfrentó al Tri en la Copa Mundial por primera vez.
Los estadounidenses lograron derrotar a México 2-0 y avanzaron a los cuartos de final. Fue en ese partido que Márquez le dio con el codo a Jones en el segundo tiempo.
Jones dijo en una charla en línea con los aficionados el año pasado que Márquez hasta hoy no se había disculpado por el golpe
Los jugadores mexicanos y los aficionados probablemente nunca olvidarán esa derrota. Tampoco la olvidará Aguirre.
"No lo he olvidado nunca," dijo. "No se me olvidan otras cosas en mi carrera tampoco. Es difícil olvidar cosas importantes en la carrera. Pero lo recuerdo. Pero no pierdo el sueño pensando en eso. Y tampoco tiene algo que ver con el juego del domingo. No es el mismo elenco de jugadores ni el mismo torneo. "
Pero la intensidad probablemente será la misma.
Perder ante Estados Unidos en la Copa Mundial ayudó a ponerle combustible a la rivalidad. Los norteamericanos habían derrotado a un equipo que los había asolado antes de la última década. Fue el comienzo de un cambio en CONCACAF.
Aguirre trató de restar el impacto en los medios de comunicación sobre el partido y el hecho que los equipos hayan compartido un vuelo a la ciudad.
"La prensa ha estado hablando todo el mes sobre la posibilidad de enfrentar a Estados Unidos," dijo Aguirre. "No vamos a ir al partido del domingo con planes de jugar de una manera diferente aún si tuviéramos que enfrentar a otro equipo. No importa a quién vamos a enfrentar en la final"
Ese no podría ser el caso. La historia de la rivalidad dice lo contrario.
La última vez que estos dos equipos se enfrentaron fue en febrero, en Columbus, Ohio, donde los estadounidenses vencieron a México 2-0 en un clasificatorio para la Copa Mundial, pero no sin cierta controversia.
Márquez fue expulsado del partido por llevar su pie, con los listones hacia arriba, hasta el portero de EE.UU. Tim Howard en el segundo tiempo.
Pero lo que apareció en la mayoría de los titulares fue lo que ocurrió después del partido, cerca a los vestuarios de los equipos.
El segundo entrenador de México, Francisco Ramírez, agarró a bofetadas al defensor Frankie Hedjuk de EE.UU. mientras éste celebraba la victoria en camino a los camerinos. Oficiales de seguridad contuvieron a Ramírez para ayudar a calmar la situación.
Hedjuk dijo más tarde que el altercado no tenía nada que ver con él personalmente, sino que fue causado por emociones posteriores al juego.
"Solo me dio unas palmadas de cariño," dijo Hedjuk a los reporteros. "No tengo ni idea por qué lo hizo. Ni siquiera fue un golpe éxito. Tengo gran respeto por los jugadores mexicanos. No quise faltarles el respeto. Soy un jugador emocional."
Cuando se le preguntó si llevará los recuerdos de las "palmaditas de cariño" al partido del domingo, Bradley fue cortés.
"Creo que un juego entre México y Estados Unidos siempre traerá emoción," dijo Bradley el sábado tras una sesión de entrenamiento. "Creo que será un juego duro."
Ya no importa qué jugadores están en el campo. La Copa Oro está en juego. Lo más importante es que el orgullo y el derecho a ufanarse corren riesgo.
Es un preludio del choque entre ambos equipos en el muy esperado clasificatorio para la Copa Mundial que se jugará en la ciudad de México el mes próximo.
Ese es el partido que están esperando los aficionados.
"Después del domingo, podremos finalmente comenzar a hablar sobre el partido del 12 de agosto," dijo Bradley riendo.
No hay que esperar ni risas ni apretones de manos, ni en el campo ni en un avión.




































